1. Sé una persona solidaria, sobre todo, con los que tienen menos que tú

Desde hace muchísimo tiempo, todas las personas del planeta hemos vivido en unión con la tierra en la que vivimos, hemos crecido y nos hemos desarrollado compartiéndola con todos los seres vivos, agradeciendo a la Madre Tierra y al Dios Creador todo el sustento y riqueza que nos da.

2. Aprende a valorar lo bueno y sencillo para darte cuenta de que se puede ser feliz y hacer felices a los demás con muy poco

Millones de personas en el mundo sufren hambre, no pueden beber agua potable, ni tampoco tienen un lugar seguro donde cobijarse. Sin embargo, en otras partes, algunas personas derrochan el alimento, compran cosas que no necesitan y poseen mucho más de lo que pueden llegar a utilizar.

3. Piensa cada día en un pequeño cambio que puede hacerte más cuidadoso de lo que te rodea, y trata de llevarlo a la práctica

En el mundo actual vivimos en la sociedad del consumismo que determina nuestra forma de pensar y actuar. Desde que nos levantamos y salimos a la calle, estamos recibiendo mensajes directos e indirectos que nos invitan a comprar continuamente cualquier cosa sin parar (carteles publicitarios, radio, televisión, escaparates, anuncios en medios de transporte). No hay horarios de cierre, ni días festivos, siempre hay sitios abiertos para poder consumir lo que quieras y a la hora que quieras. Nos regalan una falsa felicidad que es poco duradera y que nos anima a seguir...

4. Disfruta contemplando la variedad de animales y plantas que nos rodean

Para poder disfrutar de algo, de entrada, hay que poner atención; al menos que no nos pase desapercibido. Quizá vivimos a veces tan rápido, tan a lo nuestro, que se nos escapa lo más propio de la persona, esa capacidad tan humana para el asombro, para la contemplación.

5. Anima a tu familia, tu grupo de catequesis y tu colegio a comprometerse con el medioambiente y con las personas más pobres

A estas alturas te habrás dado cuenta de que somos muchas las personas que soñamos con un mundo mejor donde haya justicia, donde no exista el sufrimiento y se respete a todas las personas. Un mundo en el que se cuide al medio ambiente, nuestra Casa Común.

6. Sé responsable y comprométete. Este es el paso más difícil y el más importante

El objetivo de mejorar el mundo no es una tarea de unas pocas empresas elegidas, gobiernos o personas, sino que se trata de una responsabilidad y compromiso de todas y todos.

Tenemos que ser conscientes de que no vivimos solos, nuestros actos repercuten para bien o para mal en otras personas. Nuestra responsabilidad transciende nuestras acciones individuales. Todo lo que hacemos influye, de un modo u otro, en el resto del mundo

7. Haz ver a las personas que te rodean que el dinero no es lo más importante, que lo primero es cuidar de los seres humanos y del planeta

Aprovecha el comienzo de este nuevo curso escolar para hacer las cosas que siempre has querido hacer pero aún no has logrado. Descubre la riqueza que te rodea en tu familia, en tu colegio, en tus amistades, en tu ciudad, en tu región... No pienses tanto en TENER

8. Busca en el Evangelio cómo se relacionaba Jesús con las demás personas, los seres vivos y la naturaleza, para tratar de seguirle

Seguir a Jesús nos puede ayudar y motivar para encontrar esas formas de vida que pongan el foco en el cuidado de las personas y el planeta. Necesitamos encontrar el sentido profundo de las cosas y de nuestra relación con los demás, con nuestra hermana Madre...

9. Aprende cómo cuidar nuestra casa común, el planeta

Como hemos aprendido que nuestro comportamiento consumista es insostenible y destructivo, y que millones de personas sufren sin poder vivir según su dignidad humana por ello, queremos aprender a hacer las cosas de manera diferente. Queremos dirigir nuestra imaginación, creatividad y nuestras capacidades para hacer esas cosas nuevas. La ciencia, la tecnología, la economía, pueden orientarse hacia la construcción de un mundo más fraterno, "de un progreso más sano, más humano, más social, más integral".

10. Reconoce que lo más importante son las personas y comprende que no todo lo puede arreglar la ciencia y la tecnología

Vivimos en la era tecnológica. Los teléfonos inteligentes, las redes sociales, los nuevos medios de comunicación, los avances en robótica y en inteligencia artificial han logrado que vivamos en un mundo globalizado, más conectado, más cómodo, más seguro...

En resumen...

Descarga el póster del decálogo verde infantil:

Descargar el póster de pictogramas, adaptado por el Equipo de Pastoral del Centro María Corredentora: